En aquella Carta Fundacional se concedía a la nueva Villa la jurisdicción completa sobre toda la ría, que sería por eso llamada “Ría de Bilbao” y establecía en torno a ésta unos límites municipales que abarcaban la cuenca baja del Ibaizabal-Nervión, es decir, lo que hoy es la Comarca del Gran Bilbao o Bilbao Metropolitano, un hecho geopolítico claramente advertido por el fundador de esta Villa.
El nacimiento y el desarrollo de Bilbao estuvieron, por tanto, íntimamente unidos a su geografía. La ría, los montes, sin el componente básico de su orografía a la cual la villa ha ido adaptando su crecimiento urbano.
El río Ibaizabal (rio ancho o abierto), tras recibir a sus afluentes el Nervión y el Durango, se convierte en Ría por la influencia de las mareas y recibe aguas salobres desde unos 14 Kms antes de su desembocadura en el mar.
Justamente en ese lugar de encuentro de las aguas, es donde Bilbao inició su andadura, al abrigo de invasores y piratas. Eran precisamente las mareas las que permitían y permiten aún, en pleamar, a las mayores naves remontar la barra de arenales en la desembocadura de la Ría (El Abra) y continuar su navegación hasta tierra adentro, a la búsqueda de un refugio seguro y de una economía en puerto.
Así, Bilbao nació y se desarrolló junto al medio de transporte marítimo-fluvial y no lejos de las minas de hierro y de las ferrerías que alimentaban su comercio.

Share This