A finales del siglo XIX y principios del XX, la Ría de Bilbao sufre sus mayores modificaciones bajo la dirección del ingeniero Evaristo de Churruca. Poco a poco el puerto de Bilbao fue acercándose al mar, hasta quedar ubicado en el actual Superpuerto entre Santurtzi y Zierbena. El Puente Colgante, entre Portugalete y Las Arenas, con su estructura metálica de fin de siglo, enlaza las dos orillas del Abra en donde, por fin, la Ría se convierte en Mar.
En la década de los años 1980/89, a la profunda crisis de una industria que había perdido competitividad por obsolescencia y que dejó tras de sí un desolador panorama de contaminación, degradación y desempleo, se iba a añadir la entrada en la Unión Europea, con la reestructuración de todos o casi todos los sectores productivos. Y ello vino a suponer para Bilbao un nuevo planteamiento urbano y sobre todo económico.
Entre 1.989 y 1.992 se estructura el Plan de Revitalización del Area del Bilbao Metropolitano, con la idea de definir cómo habría de ser el Bilbao del III Milenio. El resultado fue la nueva perspectiva de “Bilbao, ciudad de servicios avanzados en una moderna región industrial, cualificada y competitiva”, que reflejaba la convicción de que la industria y los servicios son inseparables en un desarrollado entorno económico proyectado hacia el siglo XXI.
En la “década prodigiosa” de los noventa, la última del siglo XX, el nuevo Bilbao se pone en marcha. La reordenación del territorio, la desaparición de las ruinosas fábricas y la implantación de nuevas áreas empresariales, siguió el saneamiento profundo de las aguas de la propia Ría, con una consiguiente regeneración medioambiental que unida a la restauración arquitectónica de la Villa, ha convertido a Bilbao en una ciudad limpia, alegre y elegante, con mayor calidad de vida que antaño. Una ciudad que está creando su ” Water Front” del siglo XXI (Abandoibarra-Uribitarte), mientras se convierte en el gran Centro Internacional de los Negocios y de las Artes del Arco Atlántico europeo.

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